Ansiedad y estrés

Son señales de que algo interno está en conflicto, aunque no siempre lo tengamos claro.

La ansiedad puede tomar distintas formas. A veces es una reacción lógica frente a un peligro real (por ejemplo, una situación de riesgo). Otras veces aparece como culpa o exigencia interna cuando sentimos que no estamos a la altura de lo que “deberíamos ser”. Y en muchos casos surge sin causa evidente.

El estrés, por su parte, suele sentirse cuando las demandas del día a día nos superan. Pero no es solo externo: lo que nos pasa por dentro —expectativas, miedos, exigencias— también influye en cuánto nos afecta.

Desde esta mirada, el problema no es solo “lo que pasa”, sino cómo lo procesa cada persona.

El trabajo terapéutico apunta a eso: entender qué hay detrás de la ansiedad o el malestar, identificar patrones que se repiten y darle un nuevo sentido a lo que hoy desborda. No se trata solo de aliviar síntomas en el momento, sino de generar cambios más estables en la forma de vivir y afrontar las situaciones.

¿Qué es el inconsciente para Freud?

El “inconsciente” se usa mucho hoy, pero para Sigmund Freud no era una idea difusa ni mística. No hablaba de una “segunda mente” ni de una conexión universal entre personas. Se refería a algo más concreto: contenidos que quedan fuera de la conciencia porque fueron reprimidos.

Eso no significa que desaparezcan. Al contrario: siguen activos. Influyen en lo que sentimos, pensamos y hacemos, aunque no nos demos cuenta. Y mantenerlos fuera de la conciencia requiere un esfuerzo constante.

Freud diferenciaba esto de lo que hoy llamaríamos “tener algo en la punta de la lengua”: ideas que no están presentes en este momento, pero que pueden aparecer fácilmente. Eso no es inconsciente, es preconsciente.

Desde esta perspectiva, el inconsciente no es caótico, pero tampoco funciona como la lógica consciente. Puede sostener contradicciones, no sigue un orden claro en el tiempo y no distingue entre “seguro” o “dudoso” como lo hace la conciencia. Funciona con sus propias reglas.

En la práctica clínica, esto se trabaja a partir de lo que la persona dice sin filtro: asociaciones, sueños, olvidos, errores. Ahí se empiezan a ver patrones. No se trata de buscar “respuestas rápidas”, sino de entender cómo se fue armando el síntoma y qué está sosteniendo hoy.

Pensarlo así lo vuelve más útil: el inconsciente no es un concepto abstracto, sino algo que se manifiesta todo el tiempo en la vida cotidiana.

Depresión

¿Tiendes a ver todo de una forma negativa , te sientes desgraciado, torpe , enfermo y con poca valía?
¿Te atribuyes experiencias desagradables , te subestimas , te sientes inutil o carente de valor?
¿Piensas que careces de los atributos que consideras esenciales para lograr la alegría y felicidad?. 

¿Interpretas tus actividades de manera negativa? ¿O que el mundo te hace grandes demandas  y te presenta obstáculos insuperables para alcanzar los objetivos? 

¿Ves el futuro de manera oscura? Con penas, frustraciones y privaciones interminables.   Te sientes inepto o esperas fracasar en todo? 

Es importante que al momento de consultar tengas conciencia de estos sentimientos para saber como ayudarte, y primero y principal: no desesperar. 

Hay una salida. Aunque hoy no lo creas, no lo veas posible,  se puede estar mejor. 

Primero reconociendo las propias limitaciones y necesidades. 

“El hombre se autorrealiza en la misma medida en que se compromete al cumplimiento del sentido de su vida”

Viktor Frank

“Nadie se ha perdido aún en un camino recto”

Goethe

 

“Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida”

W. Allen

“Pierda una hora por la mañana y la estará buscando todo el día”

Whately

Nicolás Wright
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