Curar lo oscuro

Amarse a uno mismo no es una frase motivacional ni algo que sucede de un día para el otro. Es un proceso profundo que implica dejar de escapar de aquello que también somos.

Miedo, inseguridades, heridas, partes nuestras que solemos ocultar o rechazar. Muchas veces vivimos todo eso como si fuera algo ajeno, como si «ese lado» no nos perteneciera. Pero no hay cambio real sin ese primer paro: reconocerlo.

El trabajo personal no consiste en convertirse en alguien perfecto. Consiste en volverse más auténtico, más íntegro, más conectado con uno mismo. Integrar en lugár de negar.

Cuando dejamos de luchar constantemente contra lo que sentimos y empezamos a comprenderlo, algo empieza a ordenarse. La autoestima deja de depender tanto de la mirada de los demás y comienza a constituirse desde un lugar más sólido y verdadero.

La psicoterapia puede ser un espacio para atravesar ese proceso: entender por qué repetimos ciertos patrones, por qué algunas heridas siguen doliendo y cómo empezar a vivir con menos exigencias y más registro de uno mismo.