Curar lo oscuro

Amarse a uno mismo no es una frase motivacional ni algo que sucede de un día para el otro. Es un proceso profundo que implica dejar de escapar de aquello que también somos.

Miedo, inseguridades, heridas, partes nuestras que solemos ocultar o rechazar. Muchas veces vivimos todo eso como si fuera algo ajeno, como si «ese lado» no nos perteneciera. Pero no hay cambio real sin ese primer paro: reconocerlo.

El trabajo personal no consiste en convertirse en alguien perfecto. Consiste en volverse más auténtico, más íntegro, más conectado con uno mismo. Integrar en lugár de negar.

Cuando dejamos de luchar constantemente contra lo que sentimos y empezamos a comprenderlo, algo empieza a ordenarse. La autoestima deja de depender tanto de la mirada de los demás y comienza a constituirse desde un lugar más sólido y verdadero.

La psicoterapia puede ser un espacio para atravesar ese proceso: entender por qué repetimos ciertos patrones, por qué algunas heridas siguen doliendo y cómo empezar a vivir con menos exigencias y más registro de uno mismo.

Bad habits die hard (el hábito de fumar)

El fumar no es solo una costumbre. Muchas veces funciona como una forma de calmar la ansiedad, acompañar la soledad o atravesar momentos de estrés. Por eso dejarlo suele ser mucho más difícil de lo que parece.

El cigarrillo aparece en pausas, encuentros, nervios o momentos de tensión. Con el tiempo, el gesto se vuelve automático y termina ocupando un lugar importante en la vida cotidiana.

Aunque se naturalice, el cuerpo también empieza a sentir sus efectos: cansancio, tos, dificultad para respirar y un impacto progresivo sobre la salud física.

Dejar de fumar no implica únicamente abandonar una sustancia. También supone entender qué función cumple ese hábito en la propia vida y encontrar otras maneras de afrontar aquello que hoy el cigarrillo intenta aliviar.

La psicoterapia puede ayudar a comprender esa relación y acompañar el proceso de cambio sin reducirlo solamente a la fuerza de voluntad.

Nicolas Wright

Nunca es tarde

comenzar terapia nunca es tarde.
La pregunta es: ¿cuándo empezás?

Si venís postergando, si sentís que siempre aparece lo mismo —ansiedad, estrés, relaciones que no funcionan, decisiones que cuestan—, no es casual. Algo se está repitiendo.

La terapia no es solo para “estar mal”. Es un espacio para entender qué te pasa, ordenar lo que hoy te supera y empezar a hacer cambios reales en tu vida cotidiana.

No hace falta tocar fondo para empezar.

Cuando quieras, podés dar ese primer paso.
Escribime y coordinamos una consulta

¿Por qué el Psicoanálisis?

Como psicoanalista, mi enfoque se basa en la comprensión y exploración de los procesos inconscientes y las motivaciones internas de mis pacientes. Considero que la mente humana es compleja y que las experiencias pasadas, los conflictos no resueltos y los deseos reprimidos pueden influir en el comportamiento y el bienestar emocional de una persona.

En mi trabajo como psicoanalista, me centro en establecer una relación de confianza y empatía con mis pacientes. Brindándoles un espacio seguro y libre de prejuicios para que puedan explorar y expresar sus pensamientos, emociones y preocupaciones más íntimas. Escuchando atentamente el relato y prestando atención a los detalles, los patrones recurrentes y los lapsus freudianos, buscando pistas sobre los conflictos subyacentes y las defensas psicológicas utilizadas.

Utilizando la transferencia y la contratransferencia, se reconocen las dinámicas emocionales y cómo las relaciones pasadas pueden influir en la relación terapéutica. Trabajando sobre los sueños y los lapsus lingüísticos como vía para acceder a contenidos inconscientes, descubriendo así significados ocultos.

Es importante también, desarrollar una mayor conciencia de sí mismo y construir narrativas más coherentes y significativas para sus vidas.

En resumen, como psicoanalista, tengo un enfoque profundo y reflexivo para comprender la mente humana y el trabajo, en colaboración con el paciente, ayuda a desarrollar una mayor autoconciencia y a promover un crecimiento personal y emocional.

Sobre la pasión

El significado de la palabra «pasión» tiene que ver con su cualidad vivencial excepcional. La palabra se origina en el verbo latino patior (pati, passus), y su principal acepción es «sufrir»: sufrimiento , tolerancia. Implica una tendencia hacia la tolerancia.

La palabra implica relación con el objeto y , además, la vivencia tanto de lo extraordinario del amor que se sublima como de las claras pero elusivas variaciones en el espectro del sufrimiento.

Para alcanzar la pasión, el individuo debe ser capaz de soportar la evolución de sentimientos potencialmente dolorosos, «sentimientos premonitorios¨ en términos bionianos. Este proceso incluye, necesariamente, vivencias de catástrofes, porque los viejos significados deben desmoronarse para que puedan construirse otros.

Puesto que la pasión emerge en un contexto de ausencia e incertidumbre , implica tolerar la fractura de sentido. Este, a su vez, requiere «pasión» para ser integrado al proceso de pensamiento necesario para la tarea psicoanalítica (y para toda actividad creativa).

La pasión exige tolerar el sufrimiento y las sensaciones desorganizadoras -e, incluso, aterradoras- que acompañan a los fenómenos esquizoparanoides y depresivos, y tolerar el proceso de duelo.

Para Bion la fe, entonces, deviene la cualidad esencial de la actitud psicoanalítica, a la vez método y momento salvador. Bion considera que «un desarrollo mental sano depende de la verdad, del mismo modo que un organismo vivo depende del alimento.

Nicolas Wright

Amar duele

¿Amar te genera más dudas que tranquilidad?
Es más común de lo que parece.

En las relaciones no todo es intensidad o “magia”. El enamoramiento inicial cambia, y ahí empiezan los conflictos: distancia, inseguridad, discusiones que se repiten o la sensación de no sentirse valorado.

Pero una pareja puede sostenerse y crecer. Cuando hay trabajo, es posible transformar ese inicio idealizado en algo más sólido: confianza, deseo y una forma de vínculo que no desgaste.

En terapia podés entender qué te pasa en tus relaciones, por qué elegís como elegís y cómo construir vínculos más sanos y estables.

Si sentís que el amor se te complica más de lo que te gustaría, es un buen momento para revisarlo.

Nicolas Wright

Resistencias al análisis

Es todo aquello que, en los actos o palabras del analizado se opone al acceso de éste a su inconsciente. Esta se considera un obstáculo para poder comprender lo significados de los síntomas, un impedimento para la tarea analítica y una oposición incluso al mismo analista.

Los pacientes se resisten a la tarea analítica, de manera involuntaria, para salvaguardarse del dolor emocional que implican sus conflictivas. Es un fenómeno que puede causar extrañeza, desconcierto e incluso desesperación en el terapeuta, ya que se manifiesta como un actitud contradictoria en el paciente. Por un lado, consulta y pide ayuda para resolver sus problemas y , por el otro, hay una serie de situaciones que dan cuenta de lo contrario, por ejemplo, permanecer en silencio, llegar tarde, cancelar sesiones, etc.

Las resistencias en el análisis le suceden al paciente. Es éste quien tiene dificultades para dejarse ayudar y profundizar en sus conflictivas, y quien, inconscientemente, va «en contra» del trabajo analítico.

Sin embargo, tomando en cuenta que el trabajo analítico implica dos mentes trabajando con fenómenos del inconsciente, ¿acaso el analista no es también susceptible de oponer resistencias al trabajo analítico?.

De esta forma, el avance en el trabajo analítico encuentra también obstáculos en la mente del terapéuta.

Por lo anterior, es vital que los analistas tengamos un espacio analítico personal donde podamos trabajar todas esas resistencias. En la medida en que estemos dispuestos y logremos llegar a los contenidos más primitivos, conflictivos y profundos de nuestra mente, mayor posibilidad tendremos de lograr dicho contacto con la mente de nuestros pacientes y ayudarlos a progresar y desarrollarse emocionalmente.

¿Cuál es tu propia parte en el desorden del que te quejas?

Muchas veces, el poder tener una excusa para culpar a los demás puede servir como mecanismo de defensa ante la angustia que podría causarle a las personas el sostener el deseo que lo habita, o también, para no responsabilizarse de una situación de que la que se goza y que genera cierto placer.

Hacer un análisis es en primera instancia un conocimiento sobre sí mismo, lo que implica reconocerse en eso que nos sujeta. Es aceptar que tenemos responsabilidad propia en las elecciones que tomamos, y que por lo tanto, no elegir, no hacer nada cuando es posible hacerlo, es también elegir.

Las Enfermedades Actuales

realidad virtual

Se trata de enfermedades que se han generalizado en función de la civilización dominante en esta época.

El ser humano, en nuestra época actual, en general, vive en términos dramáticos-trágicos. La inseguridad económica, el desempleo, la despiadada competencia, la pobreza, la violencia, el menosprecio de la ley, la corrupción, etc., dan lugar a una atmósfera angustiosa con sus múltiples manifestaciones a presentación psíquica y somática, que mueve a la instalación de «defensas», «intentos de curación», sobre todo la actuación violenta y la droga.

La acción y la imagen en pantallas de televisión y computación, así como otras conquistas científicas -internet, realidad virtual, etc.-, son modos de estos cambios que en gran parte han sustituido a la palabra, al pensamiento, a la reflexión, en términos generales, a la cultura. Tiempo y espacio tienden a acortarse al máximo. Vamos hacia un mundo mágico en el que pensamiento y acción se confunden.

El pensamiento, que implica la postergación de la acción, deja lugar a esta última.

Nicolas Wright

TOC

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es una manifestación de ansiedad . 

Las obsesiones pueden ser pensamientos, ideas, imágenes o impulsos recurrentes y persistentes. Son vividas como involuntarias y producen inquietud, preocupación o temor. Se experimentan como invasoras de la conciencia, siendo común tratar de ignorarlas o suprimirlas, muchas veces sin éxito. Es entonces cuando entran en juego las compulsiones.

Las compulsiones son pensamientos o conductas repetitivas y estereotipadas cuya principal función es reducir la ansiedad provocada por la obsesión. La persona lo hace reiterada cantidad de veces para así hacer desaparecer los pensamientos, el problema es cuando estos se vuelven cada vez más tenaces.

Ya no hay ritual que alcance y lleva a la persona a un aislamiento social, a una especie de claustro. 

El inicio de los síntomas generalmente es gradual pero a veces es brusco. 

Gracias a la psicoterapia se logra disminuir la angustia y la ansiedad de los pacientes, logrando la desaparición casi completa de la sintomatología compulsiva y su no aparición a futuro. 

Tute- Toc
Fuente: TUTE

Nicolás Wright
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